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Entre lo religioso y lo pagano: 
La «Festa della Bruna»

Materagourmet, febrero 2018

El 2 de Julio se celebrará en Matera una fiesta que es digna de ser contada por su originalidad: la «Festa Della Bruna». Sus inciertos orígenes se pierden en el tiempo, y han dado lugar a la leyenda. Se cuenta que un campesino encontró en el camino una noble mujer de gran belleza, y ésta le pidió que le llevara a Matera en su carro.

El campesino aceptó, a condición de que la mujer bajase del «traino» (el carro típico que usan los campesinos de Matera) antes de entrar en la ciudad, para evitar el problemas de traer a una persona desconocida. Cuando estaba a punto de pedirle que bajara, ella desapareció misteriosamente dejando una carta. En esta misiva, que debía ser entregada al obispo, la mujer revelaba su verdadera identidad: era la Virgen que venía a visitar la ciudad de Matera.

La fiesta patronal se celebra hoy recordando este evento con un complejo rito: la fiesta empieza en la madrugada del 2 de julio con la “procesión de los pastores”, que rememora la fiesta que ellos organizaban antes de salir a pastorear y recorre todos los barrios acompañada por ruidosos efectos pirotécnicos.

A mediodía, las estatuas de la Virgen y del Niño, escoltadas por caballeros ataviados como legionarios romanos, se llevan hasta el carro, construido por los maestros de Matera según un tema sagrado distinto inspirado en los evangelios, ubicado cerca de la iglesia de la Annunziata, donde ocurrió el prodigio que cuenta la leyenda.

Aproximadamente a las seis de la tarde empieza el desfile con el carro arrastrado por mulos bajo grandes luminarias. Al llegar a la plaza del Duomo, y tras dar tres vueltas y dejar a la Virgen y el Niño en la iglesia, reanuda su camino hacia el centro de la ciudad. 

Es aquí donde comienza la parte más pintoresca de esta celebración: la población asalta el carro tratándo de llevarse un pedazo. El objetivo es  agarrar un trozo del carro, una imagen en el mejor de los casos, como objeto de devoción para su casa o lugar de trabajo, y poder mostrarlo con orgullo a amigos y familiares.

También respecto de la destrucción del Carro Triunfal existe una leyenda que se refiriere a un asalto sarraceno a la ciudad, que fué vigorosamente defendido por los materanos, hasta el punto de destruirse a sí mismos, antes que dejar caer las imágenes sagradas en las manos los infieles.

Por extraña que parezca esta celebración, es fácil relacionarla con ritos paganos similares, que tienen su origen en la historia antigua —desde los sumerios a los egipcios— recordando la renovación de la vida después de la muerte, el rito sacrificial y los cambios cíclicos de las estaciones que, para fomentar la creación de nuevas plantas y frutas, a través de la explosión en nuevos brotes de primavera, debe pasar por su aparente muerte durante el otoño y el invierno.

En relación con el nombre de "Madonna della Bruna" se atribuyen a diferentes supuestos: primero, que proviene del termino medieval “brùnja” que se traduciría como “armadura”, la protección de los caballeros, por lo que el nombre tendría sentido si consideramos a la virgen como la patrona de la ciudad; otros sostienen que se trata de Hebrón, la ciudad de Judea, donde la Virgen viajó en la Visitación a Santa Isabel. Finalmente, una última hipótesis, es que el nombre deriva del color de la cara de la Virgen. 

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Además de su valor turístico y artístico, esta fiesta representa un día grande para todos los materanos, que año tras año, seguirán luchando por llevarse consigo una reliquia como símbolo de profunda devoción religiosa.


Matera Gourmet

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